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16 de abril de 2018

Nueva Ley de Migracion

Sentido de urgencia

En el último año, el país ha sido testigo del aumento exponencial de extranjeros que ingresan con visa de turista y terminan quedándose en el país en situación irregular. Se calcula que hoy existen en Chile alrededor de 300 mil extranjeros indocumentados, una preocupante realidad social, pues va asociada a situaciones de precariedad habitacional, abusos laborales y un incremento de la trata de personas. Adicionalmente, tenemos una institucionalidad migratoria muy antigua, que data de 1975, y que es necesario reformular con urgencia, pues no da cuenta de las necesidades actuales del país, con las dimensiones y alcance de fenómeno de la migración en Chile. Según los antecedentes que maneja el Ministerio del Interior, a marzo de 2018 se realizan 4.000 atenciones diarias promedio en el DEM, con una estimación de 1,1 millones de atención para este año. Sólo en la Región Metropolitana, éstas han aumentado un 21% respecto a 2017. Por otra parte, en el último año, el país ha sido testigo del aumento exponencial de extranjeros que ingresan con visa de turista y terminan quedándose en el país en situación irregular, provocando situaciones de:

  • Precariedad laboral y habitacional
  • Incremento de la trata de personas
  • Abuso del sistema, ya que las personas que ingresan mienten sobre el objetivo de su visita al país

A todo ello se suma una regulación migratoria anticuada, que data de 1975, que no recoge los principios, la institucionalidad, ni la flexibilidad necesaria para resguardar debidamente los intereses del país ni los derechos de los migrantes.

Migración segura, ordenada y regular

Una legislación moderna debe equilibrar el legítimo derecho del Estado y sus ciudadanos de normar la forma en que los extranjeros ingresan y permanecen en el país, con el respeto y garantía de los derechos fundamentales de los migrantes y la mitigación de los riesgos asociados con el movimiento de personas, para así reducir la migración irregular y reprimir las actividades transfronterizas ilícitas.

Igualdad de derechos y obligaciones

La migración es una expresión de la libertad y responde a la búsqueda natural de mejores condiciones de vida. Al mismo tiempo, el inmigrante debe asumir, como todos los chilenos, los deberes que le corresponden por haber escogido nuestro país para vivir. Por ello, el Estado promoverá los derechos que le asisten a los extranjeros en Chile, así como también los deberes y obligaciones establecidos en la Constitución Política de la República y las leyes.

Integración

El Estado considera relevante el aporte al desarrollo social, cultural y económico que los extranjeros realicen al país y su política propenderá a la integración del migrante, en atención a sus diferencias y cultura.

Respeto a los derechos fundamentales

El Estado reconoce a los extranjeros la igualdad ante la ley, la plenitud de sus derechos laborales y el acceso a la salud y la educación parvularia, básica y media al igual que a todos los nacionales. Los residentes podrán solicitar la reunificación familiar, así como enviar remesas a sus familiares. Se promoverán los derechos humanos del migrante, su no criminalización y el debido proceso.

Nos proponemos cuidar y ordenar nuestro hogar común, nuestra casa compartida, promoviendo una política migratoria moderna que fomente la migración segura, ordenada y regular, adecuándose a los tiempos actuales y a las necesidades del país, pero sin nunca perder de vista los derechos y la protección de los migrantes. De esta manera, chile podrá seguir siendo un país abierto y acogedor, un país de gente diversa pero fuertemente unida, un país que con el esfuerzo de todos conquistará un desarrollo integral.